Aunque soy un fan total del Toyota, tengo claro que, por bueno que sea, un coche no es un sitio para vivir.
Por eso no entiendo aún qué está pasando.
No entiendo qué hace la abuela abajo, en el aparcamiento del edificio, negándose a salir, atrincherada en el coche.
Aunque sea el Toyota.
Además, parece muy tranquila.
Abel acabará descubriendo cuáles son las razones para que su abuela no quiera bajarse del Toyota familiar y tratará de ayudarla.
En su vida, no solo debe lidiar con ese problema sino también con el acoso continuo que sufre por parte de dos de
sus compañeros de clase, debido a que su amigo Sergio es homosexual. Decide plantar cara a los a los acosadores y defender a su amigo frente a la discriminación homófoba que está sufriendo.
Y es que Abel siempre está dispuesto a ayudar a las demás personas.

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