Laura Ramos, profesora de
Lengua castellana, presentó su
libro de poemas La verdad es que estoy sola y que estoy ardiendo, editado por la
Isla de Siltolá. El título proviene de un verso de Xaime Martínez recogido en
su obra Cuerpos perdidos en las morgues (Premio
Nacional Miguel Hernández).
De cara al alumnado que ya está creando obra literaria, Laura comentó que debe tomarse su tiempo, no tener prisa por publicar y, sobre todo, seguir el consejo que a ella le había dado un profesor de la facultad: asegurarse de pasar más tiempo leyendo que escribiendo, yo escribo leyendo. Leer de todo, de todas las épocas, y buscar nuestra propia voz. Encontrar una editorial para publicar es un proceso larguísimo, lentísimo desesperante y decepcionante que es mandar libros a editoriales y que no os respondan, hasta que un día responden. A partir de ahí, todavía pasará un año antes de que salga el libro, como ha sucedido con esta obra. También hay que trabajar mucho la paciencia.
La inspiración es un mito platónico, no existe. Hay que leer mucho y, para crear un poema, lo primero es tener una idea. Muchos poemas que hay en este libro surgen de cosas que me cuentan, de tuits, de historias que veo y, de repente digo: “esto lo quiero contar”. Es ponerle palabras bonitas. Además, yo creo mucho en la poesía narrativa; crear en torno a las emociones no me gusta si no hay una historia detrás. Laura dejó claro que, para llegar a crear, hay que practicar mucho.
Reconoció que con su alumnado aprendo mucho porque, al final, yo no leo solo para mí sino también para mis clases.
Con respecto a sus poemas, alejados de la poesía más tradicional, solo diré que en clase los géneros existen (son herramientas para que podamos categorizar) pero, fuera de clase, los géneros no existen. Si escribís, no os pongáis reglas porque, si no, no vais a estar cómodos. A la hora de crear, debemos ser flexibles. Crear un poema es como jugar con plastilina o como un telar: tienes los hilos puestos pero luego puedes crear formas, texturas, mezclar colores… Como ejemplo de una poesía que se sale de lo tradicional, reconoció la influencia de Anne Carson me hizo ver que yo podía escribir lo que me diera la gana.

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